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    Informe de Prensa
    26 de Diciembre de 2013  

    1. Inés Bulacio

    Docente en la Escuela Hospitalaria N° 1 - Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez

    “La escuela brinda aprendizajes para la vida”, afirma la maestra Inés Bulacio. La frase adquiere otra dimensión en la Escuela Hospitalaria N° 1, que funciona en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, donde ella trabaja. Allí asisten los alumnos que están internados en el hospital por diferentes motivos, desde una fractura hasta cáncer. Para los docentes, el desafío es que esos chicos se reencuentren con el deseo de aprender, mientras le dan batalla a la enfermedad.

    Inés impulsó en la escuela dos proyectos que, a partir del trabajo con las nuevas tecnologías, despertaron el entusiasmo de los alumnos y ganaron varios premios. Uno de ellos es Radio Gutiérrez, la radio de la escuela, en la que también participan estudiantes de otras escuelas domiciliarias y hospitalarias. El otro es una serie de cortos audiovisuales, hechos de manera colaborativa entre varios alumnos con apoyo del programa Medios en la Escuela de la Ciudad. 

    La radio y los cortos ofrecen a los alumnos la posibilidad de expresarse y trabajar en equipo con otros chicos y chicas que están en una circunstancia parecida. “Los chicos quieren superar esta atmósfera dura y transformar la situación de internación en algo creativo –resume Inés–. Nosotros, como docentes, tenemos el compromiso de prepararlos para la vida y que saquen lo mejor de este momento de adversidad”. En la escuela hospitalaria, el verbo aprender adquiere un sentido distinto. 

     

    2. Gustavo Mesiti

    Director de la Escuela Técnica N° 8 Ángel Gallardo - Avellaneda

    Para Gustavo Mesiti, director de la Escuela Técnica N° 8 Ángel Gallardo, de Avellaneda, los proyectos de aprendizaje servicio pueden generar un cambio de 180 grados en la motivación y disciplina de los estudiantes. En 2011, los alumnos de su escuela armaron un biodigestor (dispositivo que genera energía a partir de la basura) y lo donaron a una cooperativa. En 2012 construyeron herramientas de huerta y las donaron a la Escuela rural N° 47. Uno de sus últimos proyectos es el tendido de la instalación eléctrica para armar una sala de informática en la Escuela N° 24.

    Iniciativas como estas demuestran que aprender puede ser mucho más que leer y estudiar: aprender también es hacer, es ayudar a transformar la realidad. No cualquier proyecto social impulsado desde la escuela es “aprendizaje servicio”: tiene que haber un claro protagonismo de los chicos, actividades que apunten a superar el asistencialismo, y una planificación por parte de los docentes que permita fortalecer el aprendizaje.

    Gustavo está convencido de que las escuelas técnicas tienen mucho que aprovechar de esta nueva mirada pedagógica: “Estos proyectos permiten conectar al pibe con lo social y acercarlo a la esfera del trabajo, porque requieren muchos conocimientos y mucha práctica. Tenemos que lograr que los chicos incorporen los conocimientos pero también sean solidarios y participativos. Encerrada en sí misma, la escuela pierde su esencia”.

     

    3. Daniela Leiva

    Docente de secundaria en los colegios Nuestra Señora de Lourdes y San Cayetano - La Plata

    Además de asidua lectora de Clarín Educación, Daniela Leiva es docente de secundaria y ávida exploradora de las nuevas tecnologías: este año su blog El Arcón de CLIO (www.elarcondeclio.com.ar) ganó el primer premio en la categoría Blogs en el Aula - Escuelas Secundarias en el concurso de blogs educativos organizado por la Universidad de Buenos Aires.

    En 2013, Daniela y el equipo de la escuela Nuestra Señora de Lourdes se vieron desafiados por los casi 400 milímetros de agua que cayeron sobre La Plata entre el 2 y 3 de abril. Fue una inundación sin precedentes, por la cantidad de víctimas –al menos 52 muertos, según las cifras oficiales–, y por la magnitud de la destrucción –la Municipalidad estimó que los daños rondaron los 40 millones de pesos–, pero también por la movilización solidaria que se generó en todo el país, y que obligó a las autoridades a pedir que la gente dejara de enviar donaciones.

    En medio del desastre, el rol de la escuela fue crucial: allí se centralizó la ayuda, se relevó la situación de cada familia, hasta se abrió un hospital móvil para vacunar a la gente. Los profesores abrieron en clase un espacio para la catarsis: los chicos pudieron contar allí lo que habían vivido, compartirlo con sus compañeros y, de esa manera, empezar a dejarlo atrás. En definitiva, situaciones como la que atravesó La Plata ratifican la capacidad de la escuela de articular a la comunidad, y así dar respuesta entre todos a las necesidades de los chicos que aprenden y crecen en sus aulas.

     

    4. Hernán Ulloa

    Director de la Escuela N° 242 Coronel Manuel Namuncurá - Huilqui Menuco - Neuquén

    A 45 kilómetros de Junín de los Andes está la Escuela N° 242 Coronel Manuel Namuncurá, en el paraje de Huilqui Menuco, departamento de Huiliches. Allí asisten 44 alumnos de la comunidad mapuche Painefilú, en aulas multiedad que incluyen jardín (sala de 3 a 5 años) y primaria dividida en tres ciclos (de 1° a 3°, 4° y 5°, y 6° y 7° grado). La electricidad llegó hace siete años; la televisión, hace dos. Cada día, las clases empiezan a las 9  y terminan a las 15: es la única escuela de la zona con jornada extendida. Como en las demás escuelas rurales, los chicos desayunan y almuerzan ahí... siempre que el presupuesto alcance: el Estado provincial asigna 2 pesos diarios por alumno para las tres comidas (desayuno, refuerzo y almuerzo).

    “Hemos tenido que cortar las clases al mediodía porque no llegaba la partida de provincia y, por lo tanto, no podíamos darles el almuerzo a los chicos. Y en los comercios no podíamos seguir pidiendo fiado porque ya arrastrábamos deuda del mes anterior –explica Hernán Ulloa, director de la escuela, que vive allí y tiene un grado a cargo–. Además de todos los papeles y la burocracia, yo vivo sacando cuentas. Una vez por mes les damos milanesas; eso significa más de 600 pesos en carne. Con los auxiliares nos cuesta mucho organizar el menú para que alcance la plata”. A veces sencillamente hay que hacer milagros con los números. Un ejemplo: en diciembre pasado las escuelas tuvieron 15 días de clase, pero la provincia envió fondos solo para 7 días. Cada director se las arregló como pudo.

    Los maestros de Huilqui Menuco creen en una escuela abierta a otras miradas; una escuela que dialoga sin imponer. Hernán reflexiona: “La interculturalidad parte del respeto a la diferencia y a la cultura del otro. Se trata de revalorizar lo que ellos tienen, que históricamente ha sido avasallado. Al principio costó mucho que entraran en confianza: ellos sienten que el blanco siempre viene a quitarles todo. Nosotros tratamos de revertir esto, intentamos que entiendan que no siempre el huinca (blanco) actúa en contra de ellos. Pero para eso, es fundamental la participación y el intercambio con la comunidad”. 

     

    5. Ana María Sánchez

    Docente de Arte y de Plástica Visual en el Colegio Nuestra Señora de Luján - Lomas de Zamora

    Los celulares pueden ser aliados para el aprendizaje. Esta convicción inspira el trabajo de Ana María Sánchez, docente de Arte y de Plástica Visual en el Colegio Nuestra Señora de Luján, en Lomas de Zamora. En 2007, Ana María se animó a desafiar los prejuicios (“el celular distrae”, “la tecnología desconcentra a los estudiantes”) y  proponerles a sus alumnos que enciendan los teléfonos durante la clase. Desde entonces, cada ciclo lectivo esta docente incorpora nuevas ideas que le permitan poner los móviles al servicio de la enseñanza.

    “Estimulo a los chicos para que usen el teléfono como lo que es: una micro computadora. Una de las actividades que hacemos es fotografiar obras de arte con los celulares y luego intervenirlas”, cuenta Ana María. Los alumnos también sacan fotos o escanean sus propias creaciones, y luego las intervienen en los teléfonos –la mayoría hoy tiene smartphones; algunos también usan tabletas– aprovechando distintas aplicaciones. Algunos se enganchan tanto que luego siguen trabajando en sus casas.

    Para Ana María el uso de los teléfonos es una manera atractiva de vencer la apatía. La clave, sostiene, es que el docente no tenga miedo de innovar ni sienta que “pierde poder” por incorporar la tecnología a la dinámica de la clase: “El docente sigue siendo el que orienta la actividad. Pero también aprende de los alumnos, que a veces saben más de algunas cosas o conocen otras aplicaciones. Es un aprendizaje mutuo. Ya se acabó el tiempo en que el profesor era un templo del saber. En la actualidad el docente aprende del alumno, y el alumno aprende con el docente”.

     

    6. Mariano Poch

    Docente en la Escuela de Educación Técnico Profesional N° 466 y en la Escuela Técnica N° 464 - Rosario

    Mariano Poch tiene 28 años y es docente hace 8. Enseña en la Escuela de Educación Técnico Profesional N° 466 y en la Escuela Técnica N° 464 de Rosario, donde dicta materias de Electrónica. Como si dos turnos fueran poco, hace tres: su jornada laboral empieza a la mañana y termina a la noche. Algunos días, su primera clase arranca 7.30 y la última concluye a las 21.20.

    Casi un Clark Kent rosarino, Mariano tiene otro trabajo que podría calificarse de heroico –aunque la docencia, en ese sentido, no se queda atrás–: es bombero voluntario. Cada cinco noches, le toca una guardia rotativa en el cuartel. Pertenece a la Compañía 3°, que el pasado 6 de agosto tuvo que enfrentar una de las mayores tragedias en la historia de Rosario: la explosión de un edificio en pleno centro, que dejó 21 víctimas fatales y más de 60 heridos. 

    Ese día que ningún rosarino olvidará, la tarea de Mariano fue sacar a  las personas de los edificios cercanos para proteger sus vidas. También en el aula le toca cuidar a sus alumnos, acompañar esas vidas que se proyectan al futuro. Para él, el trabajo del docente y el del bombero tienen un punto de encuentro: “La vocación de ayudar al prójimo”. Tiene cientos de anécdotas para contar, pero no las aprovecha para “entretener” a los estudiantes: “No uso esto de 'soy bombero' para que los alumnos me presten atención. Para que me escuchen, mi estrategia es tratar de preparar una buena clase cada día”.

     

    7. Mónica Pacheco

    Directora de la Escuela Rural N° 145 - Carri Lil - Neuquén

    La Escuela N° 145, que funciona en el paraje de Carri Lil (“barda verde” en mapuche), no tiene Internet ni señal de celular, y el teléfono fijo se corta con frecuencia. Allí hay una vivienda para maestros, pero nadie la habita porque no está en condiciones.

    Los 83 alumnos pertenecen a la comunidad mapuche, cuyos loncos (jefes) participan de las reuniones de la escuela y opinan a la hora de tomar decisiones. Para los docentes, a veces cuesta encontrar el equilibrio entre las demandas de la comunidad y las del ministerio de Educación. Por ejemplo, la exigencia oficial de cumplir con los 180 días de clase se contrapone con algunas fiestas y costumbres de las familias de la zona. “En febrero tenemos el nguillatún, una ceremonia religiosa que dura varios días. Para esa fecha tenemos que suspender las clases. Y entre marzo y abril es la piñonada (la cosecha del piñón, fruto fundamental para los mapuches), entonces la mayoría de los chicos tampoco vienen porque ayudan a sus padres”, relata Mónica Pacheco, la directora de la escuela. 

    Sobre su experiencia en Carri Lil, Mónica resume: “Cuando llegué a la escuela, en noviembre del año pasado, traía el ritmo de la ciudad. Me costó bajar los decibeles y adaptarme a los tiempos de los chicos. El bilingüismo también plantea varios desafíos. Cuando les hablás, ellos tienen que traducir en su cabeza lo que les dijiste, y después lo vuelven a traducir al castellano para contestarte. Es un proceso cognitivo complejo. La alfabetización en castellano, especialmente la escritura, cuesta más, porque su lengua madre es el mapudungun”.

     

    8. Mario Pinatti

    Director y maestro en la Escuela rural N° 394 de La Lagunita - Formosa

    Para Mario Pinatti, la docencia es mucho más que una profesión: es un estilo de vida. Nació en Pampa Napenay (Chaco) pero da clases en la Escuela N° 394 de La Lagunita, en la provincia de Formosa, a 540 kilómetros de Formosa capital. Es una zona semi árida, de terrenos fiscales que recién ahora el gobierno provincial está mensurando. La población de la zona se dedica sobre todo a la ganadería: crían chanchos y chivos, porque el agua no da para desarrollar la agricultura.

    Mario es el director interino de esta escuela rural y tiene a su cargo de 1° a 3° grado. Su único compañero es el responsable de 4° a 6°. No cuentan con el apoyo de ningún otro tipo de personal: ellos mismos les preparan el desayuno y el almuerzo a sus alumnos. Eso implica cocinar, servir, lavar y limpiar, entre otras tareas cotidianas.

    Entro a la escuela el domingo a la noche y salgo el viernes a la tarde. Los fines de semana me voy para mi casa, que queda en El Colorado, a 470 kilómetros. Ahí tengo un campito con animales, y ahí me espera mi mujer con mi hija de 5 años”, relata Mario, que tiene 22 años de experiencia como docente, casi todos en esta misma escuela. Para este maestro “la docencia se ejerce en la escuela y fuera del aula también. El docente tiene que atender las demandas sociales, orientar a las personas y poner sus conocimientos al servicio de la comunidad”.

     

    9. Lilian Cadoche

    Profesora de Matemática en el 1° año de Ciencias Veterinarias en la Universidad Nacional del Litoral – Esperanza – Santa Fe

    En la escuela y en la universidad, un equipo bien armado ayuda a sus miembros a aprender mejor. Así lo entiende Lilian Cadoche, profesora de Matemática en el 1° año de la carrera de Ciencias Veterinarias en la Universidad Nacional del Litoral. Desde hace más de diez años, la cátedra en la que trabaja Lilian decidió implementar el aprendizaje cooperativo en las clases de Matemática.

    “Dividimos a los alumnos en grupos y les repartimos guías de ejercicios y problemas de los distintos temas de la materia. Y los alentamos a participar activamente en las tareas tanto individual como colectivamente, a preocuparse por el avance de todos, a ser respetuosos de las opiniones ajenas”, explica la docente.

    Los alumnos son evaluados no sólo por la resolución de los ejercicios, sino también por su manera de trabajar en equipo. “Suelen sorprenderse; no esperan que en la clase de Matemática los evalúes en sus habilidades de líderes”, cuenta Lilian. “El aprendizaje cooperativo tiene el valor agregado de que los chicos adquieren otras habilidades. Por ejemplo, el que más sabe le explica al que no entiende. Como docente, yo evalúo cómo lo explicó, la responsabilidad con que encaró su trabajo. Para ellos es más fácil ponerse en el lugar del otro; cuando te explica un par, es más probable que entiendas ”, cuenta.

     

    10. Eduardo Giménez

    Director de la Escuela Rural N° 20 Guillermo Lawrie – Loma Verde – Pcia. de Buenos Aires

    Eduardo Giménez es director y docente en la Escuela Rural N° 20 Guillermo Lawrie, de Loma Verde, un pueblo a 27 kilómetros de Brandsen, en la provincia de Buenos Aires. Allí estudian apenas 10 alumnos: la mitad va a primaria y los demás, al jardín.

    En octubre de este año, Eduardo y Gabriela Rincón, la maestra de jardín, convocaron a los papás de los alumnos y a otros vecinos del pueblo para cambiarle la cara a la escuela. Trabajaron en equipo todo el día: pintaron paredes y pizarrones, cortaron el pasto, limpiaron veredas e hicieron varios arreglos. El disparador fue el 5° Encuentro Global de Fútbol Comunitario Rural, celebrado cada año en más de 400 colegios rurales de 30 países. La iniciativa, impulsada por la Red Comunidades Rurales –una ONG argentina–, invita a celebrar por medio del fútbol una acción solidaria en la que participen la escuela y su comunidad.

    "La escuela necesitaba desde hacía tiempo bastantes arreglos. Con Gabriela, mi compañera, armamos un cronograma, lo colgamos en la pared y la idea era que cada persona contribuyera con lo que podía, de acuerdo a las herramientas que había traído de su casa", cuenta Eduardo y reconoce: “Para mí fue algo novedoso, esta cantidad de gente no se ve todos los días en la escuela. Fue emocionante. Los papás estaban esperando que se los convocara”.

     

    11. Eduardo Toscano

    Director de la Escuela Media N° 6 Padre Carlos Mugica – Retiro

    “Una educación de calidad es la que genera oportunidades para los alumnos. Por eso en la escuela trabajamos en red con otras instituciones. Es una manera de ayudar a los chicos a pensar su proyecto de vida y a insertarse en el mercado laboral”, asegura Eduardo Toscano, director de la Escuela Media N° 6 Padre Carlos Mugica, en Retiro, cuyos alumnos son en su mayoría jóvenes que viven en la Villa 31.

    Eduardo subraya que la escuela debe trabajar en red: esto requiere fortalecer las redes internas (el trabajo en equipo entre docentes, junto con los tutores y un equipo de apoyo externo al aula), pero también las externas (el vínculo con otras escuelas de la zona, con los centros de salud del barrio, los terciarios y universidades, y empresas y fundaciones).

    “Otro factor que contribuye a la calidad es el sentido de pertenencia de los docentes hacia la institución. Por eso estamos esperando que se implemente en nuestra escuela la ley de profesor por cargo, que garantiza más carga horaria para los profesores y permite que estén más tiempo en la escuela, disponibles para reuniones y para trabajar en equipo”, explica Eduardo.

     

    12. Graciela Fernández

    Profesora en la Escuela de Alternancia N° 1 – Valle Grande - Jujuy

    En Valle Grande, en el corazón de la Yunga jujeña, funciona desde hace más de 20 años la Escuela de Alternancia N° 1, donde asisten 114 alumnos. Algunos de ellos caminan hasta 12 horas para llegar. En 2011, las lluvias intensas deterioraron el edificio de la escuela. Desde entonces, el edificio está cerrado por peligro de derrumbe y los docentes dan clases donde pueden: en la iglesia, en una hostería abandonada o en el Centro Integrador Comunitario.

    En 2011, tras las lluvias, las clases se reiniciaron en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, hasta que la Comisión Municipal prestó las instalaciones del Centro Integrador Comunitario, y el salón del Centro Vecinal Valle Grande, donde funciona un aula, el comedor y la cocina. Lo que había sido la hostería municipal pasó a funcionar como albergue para los alumnos que viven lejos.

    Este año, Graciela Fernández, profesora y madre de un alumno de la Escuela, recurrió a la web para subir en el sitio Change.org la copia del pedido que le hizo al Ministerio de Educación de Jujuy, para que se construya un nuevo edificio. El gobierno de Jujuy le respondió que “no hay plata para comprar un terreno”. En el sitio web, la petición superó las 20.000 adhesiones

     

    13. Felipe Arriague Castex

    Profesor de Matemática en el Colegio Plácido Marín - Bajo Boulogne

    Para un joven ingeniero, un economista o un contador, la docencia no suele ser la primera opción laboral. Orientados al mundo de las empresas, es raro que estos profesionales vean a la escuela como un ámbito atractivo donde aplicar lo que saben. A menos que se crucen con Enseñá por Argentina, una ONG que convoca a jóvenes recién graduados de todas las carreras universitarias y los invita a ejercer la docencia durante dos años en escuelas de sectores vulnerables.

    Uno de estos jóvenes es Felipe Arriague Castex (24), licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Católica Argentina. Felipe atravesó en 2013 su segundo año como docente de Matemática en el Colegio Plácido Marín, ubicado en el Bajo Boulogne, y en otra escuela de Villa Soldati. “Cuando terminé la carrera empecé a buscar trabajo en empresas, mi primer empleo fue en una consultora. Pero trabajando ahí me di cuenta de que me estaba faltando algo. Estaba haciendo cosas con números todo el tiempo y me faltaba la parte humana. Entonces empecé a buscar alternativas, y surgió la posibilidad de entrar en Enseñá por Argentina”.

    No fue una decisión fácil: “Mis padres no tomaron de manera positiva que yo quisiera ser docente; no tuve un apoyo familiar hacia la decisión. Lamentablemente hoy la docencia está muy subvalorada”. Al principio llegó a las escuelas con las expectativas muy altas, dispuesto a “transformar la educación”, pero luego de enfrentarse con la realidad del aula, tuvo que reacomodar sus objetivos: “Las primeras semanas de clase fueron muy duras. Me di cuenta de que el contexto en el que estaban las escuelas no ayudaba a que yo hiciera el trabajo que venía a hacer. Por suerte, después de un año de experiencia, creo que ya estoy en el camino de ser un profesor que pueda llevar a sus alumnos a las metas que ellos quieran”. 

    Fuente: Clarín

     




     
     

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