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    ¿Qué es la Historia?

    ¿Existe una sola “Historia”, con mayúscula, o por el contrario son dos (la oposición que plantea la canción citada) o muchas? La respuesta es complicada, porque la palabra “historia” tiene un doble contenido: designa a la vez el conocimiento de una materia (el relato y/o la explicación de hechos pasados) y la materia de ese conocimiento (el pasado en sí) (Vilar, 1982).
    ¿Todo el pasado es historia? Según algunos sí (Todo es historia)1. Para otros, sólo lo más importante (constituido por los acontecimientos “dignos de memoria”, ya sean públicos o políticos, institucionales o relativos a las artes, ciencias u otros hechos culturales). Otros referimos decir que la historia está conformada por los cambios que se van produciendo en las sociedades, que se transforman debido a la acción de los hombres.

    1. Todo es historia es el nombre de una revista argentina de gran difusión, fundada en
      1967 y dirigida por Félix Luna.
      Pero lo que conocemos de esos hechos es gracias a la exposición o narración que algunos hombres (cronistas, historiadores, investigadores)hacen sobre los mismos. Sin embargo, no todo lo que se escribe sobre el pasado es calificado como “historia” por la comunidad científica2 de una determinada época. Actualmente se considera “historia” a la ciencia que investiga esas transformaciones de la sociedad (con palabras de Pierre Vilar, “la dinámica de las sociedades humanas”), analiza distintos tipos de hechos(de masas: demográficos, económicos, de mentalidades; institucionales y acontecimientos), trata de describirlos, analiza las posibles causas de las innovaciones, saca conclusiones, selecciona lo que se valora como fundamental, y escribe los resultados de su indagación. De este modo, tenemos distintos tipos de historia:
      • La historia narrativa, también denominada anecdótica, romántica, anticuaria, pre científica, busca relatar los hechos que conmueven la sensibilidad humana a través de una narración cercana a la literatura (la diferencia con el género literario es que la historia describe hechos que realmente ocurrieron, fundamentándose en pruebas).Es la que más gusta al público general, pero también es la más devaluada por los historiadores científicos y/o críticos, porque no siempre se ajusta al método científico, y en lugar de buscar explicación eso de revisar críticamente lo que se sabe del pasado, prefiere quedarse en el tiempo o viajar a través del mismo, con el placer por lo antiguo.
      • La historia de bronce, es la utilizada por los gobiernos para exaltar el amor a la patria. También se la llama historia reverencial, didáctica, conservadora, moralizante, pragmático-política, pragmático-ética o monumental. Busca los ejemplos morales, se ocupa de quitar defectos y ampliar virtudes de hombres extraordinarios que pasan a ser “próceres”, escribe sobre los acontecimientos que se celebran como fiestas patrias. Se convierte en parte de la “historia oficial”, ya que se la difunde en las escuelas para que los alumnos tengan dignos modelos a ser imitados.
    2. Una comunidad científica está constituida por aquellos profesionales que practican una especialidad, han recibido parecida educación y leído los mismos libros, enseñan colegiadamente a sus sucesores, mantienen cierta comunicación interna a través de sociedades, congresos, revistas y otras vías menos formales, sobre la base de una relativa –por su diversidad– pero efectiva unanimidad de juicios sobre el oficio (Carlos Barros, “El paradigma común de los historiadores del siglo XX”).
    3. Para Luis González, es la historia que sigue los pasos de Heródoto: para el primer historiador la historia fue una especie de viaje por el tiempo que se hacía, al revés de los viajes por el espacio, con ojos y pies ajenos, pero que procuraba parecido deleite al de viajar (Pereyra, Villoro y otros, 1984).

    Breve panorama de la historiografía argentina

    • La historia oficial es, por definición, la que elaboran las instituciones del Estado o sus ideólogos (Gilly, 1984). No se limita sólo a la simplista versión de la “historia de bronce”, sino que está integrada por parte de la “historia científica” que eso fue producido por academias institutos subvencionados por el Estado. Las historias nacionales“ oficiales” –afirma Villoro– suelen colaborar a mantener el sistema de poder establecido y manejarse como instrumentos ideológicos que justifican la estructura de dominación imperante. El Estado asume la representación general de la Historia (Monsiváis, 1984) y le deja a los historiadores profesionales la carga de ratificar o contradecir, pero siempre respetando su sitio de eje implícito o explícito de los procesos. La relación es laxa en gobiernos democráticos, y tensa en las dictaduras.
    • La contrahistoria ofrece una versión opuesta a la transmitida por la historia oficial. Es una historia teñida por la pasión, que rescata la memoria de los dominados. Surge en general en épocas de crisis políticas o de grandes cambios, y en la urgencia por la justificación de sus objetivos, muchas veces deja de lado instancias de análisisclave para la elaboración de una historia científica.
    • La historia crítica examina la historia sabiendo que lo hace desde una postura determinada frente al mundo; admitiendo que esa ideología condiciona e influye en las preguntas que el historiador le hace al pasado, pero tratando de ser lo más objetivo posible al buscar e interpretar las respuestas. Al igual que la contra historia, intenta socavar los pilares de los poderes establecidos, pero lo hace cuidando que su método se base rigurosamente en los criterios válidos de cientificidad. Al respecto, Marx solicitaba “la crítica despiadada de todo lo que existe, despiadada en el sentido de que la crítica no retrocede ante sus propios resultados ni teme entrar en conflicto con los poderes establecidos”.
    • La historia científica somete a los documentos y las tradiciones a un análisis severo para tratar de establecer su origen, develar los fines y objetivos de quienes los realizaron, buscando una explicación que le dé sentido y coherencia a la interpretación que hace de los mismos. Debe ser crítica, ya que la condición del conocimiento científico es la capacidad crítica sobre el objeto del conocimiento y sobre la metodología. Sin embargo, hemos visto que aunque la “historia

    Historia argentina: una mirada crítica La Crítica” está encuadrada dentro de la historia científica, también existe historia científica dentro de la “historia oficial”. Esto se debe a que puede presentarse el caso de ser crítica frente a las relaciones de poder y a las situaciones existentes en el pasado, pero conservadora en cuanto a las relaciones de fuerza y de poder que se dan en el presente; ofreciendo esta interpretación del pasado como un tránsito hacia el orden de cosas existente.


     

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